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Con: Wilson Cruz

Hace veinte y siete años, en 1988, en el apogeo de la epidemia de sida, con toda la ignorancia y la desinformación que venía con ella, un grupo de defensores LGBT concibió el día nacional para salir del armario (el closet) con la esperanza de que sería inspiración a las personas LGBT de todo el mundo que estaban viviendo sus vidas en las sombras para salir a la luz y compartir sus historias y su verdad con la gente en sus vidas. Fue un acto revolucionario, un acto muy atemorizante.

WilsonCruzSin embargo,  el acto de salir era exactamente lo que teníamos que hacer para cambiar los corazones y las mentes de las personas. El mundo, y cómo nos ve, no sólo iba a cambiar, tuvimos que cambiarlo y sabíamos que el arma más eficaz a nuestra disposición era nuestras historias – nuestra verdad – y el día para salir del closet fue un día en el que se podía sentir que sí podías hacerlo porque no estabas solo. Durante 27 años, si saliste el 11 de octubre, formabas parte de un grupo masivo de personas LGBT de cada clase, religión y la raza que se unen a las filas de la lucha por la aceptación y comprensión.

Hoy en día, en 32 estados, puede casarse el domingo y ser despedido de su trabajo el lunes si eres LGBT. Cada vez más, los opositores a la igualdad LGBT están utilizando demandas de “libertad religiosa” para negar a las personas LGBT de empleo, vivienda y servicios públicos. LGBT latinos pueden tener un efecto enorme en este problema si seguimos dando un paso adelante y compartiendo nuestras historias. Los estudios recientes muestran que sólo el 4.8% de los latinos se consideran laicos, que deja una gran parte de nosotros que puede hablar en nuestras iglesias y así crearemos un cambio verdadero duradero sólo por hablar claramente sobre quienes somos de verdad diciendo cómo esta discriminación nos duele y también que duele nuestras familias.

Como latinos, el poder de salir puede extenderse mucho más allá de las costas de los EE.UU. Tenemos la capacidad de cambiar, no sólo la cultura de aquí, pero de los países de donde venimos. Muchos de nosotros todavía tenemos familiares y amigos en lugares como Puerto Rico, México, Cuba y los países de América Central y del Sur. Este acto de valentía individual puede tener un efecto duradero, muy necesaria, en esos lugares. No es hipérbole cuando les digo que ¡podemos cambiar el mundo!

Entonces, el 11 de octubre de 2015, les ruego, si no lo ha hecho, coge la antorcha que ha sido transmitida a nosotros de los defensores LGBT valientes que vinieron antes y continua la marcha hacia la igualdad completa con sólo decir su verdad en voz alta.

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Twenty-seven years ago, in 1988, at the height of the AIDS epidemic with all of the ignorance and misinformation that came with it, a group of LGBT advocates founded National Coming Out Day in hopes that it would inspire LGBT people everywhere who were living their lives in the shadows to come out into the light and share their stories and their truth with the people in their lives. It was a revolutionary act and a scary one.

Yet, coming out was exactly what we needed to do in order to change hearts and minds. The world, and how it viewed us, wasn’t just going to change, we had to change it and we knew that the most effective weapon at our disposal was our stories – our truth – and National Coming Out Day was a day on which you could feel you could do it because you weren’t alone. For twenty-seven years, if you came out on October 11th, you were part of an army of LGBT people from every socio economic background, religion and race who were joining the ranks of the struggle for acceptance and understanding.

Today, in 32 states, you can get married on Sunday and fired from your job on Monday if you are LGBT. Increasingly, opponents to LGBT equality are using claims of “religious liberty” to deny LGBT people employment, housing and public accommodations. LGBT Latinos can have an enormous effect on this issue if we continue to step forward and share our stories. Recent studies show that only 4-8% of Latinos consider themselves secular, that leaves a huge portion of us who can speak up in our places of worship and create true lasting change just by standing up and telling the truth about how this discrimination hurts us and our families.

As Latinos, the power of coming out can extend far beyond the shores of the U.S. We have the ability to, not only change the culture here, but also the cultures of the countries in which we, our parents and even our grandparents were born. Many of us still have family and friends in places like Puerto Rico, Mexico, Cuba, and countries in Central and South America. Your single act of bravery can have a lasting and much needed effect in those places as well. It’s not hyperbole when I say you can CHANGE THE WORLD!

 

So, on October 11, 2015, I urge you, if you haven’t already, to grab a hold of the torch that has been passed on to us from the brave LGBT advocates who came before us and continue the march towards complete equality by simply speaking your truth out loud.